jueves, 9 de diciembre de 2010

Echo de menos a Kant

Pensé yo que el Sitio Elegante era el Colmo de la Desobediencia Organizativa, pero no, me equivocaba y se demostraba mi bienaventuranza, en lo que a la inocencia se refiere.

Guardo aún un mail titulado "órdenes a la asistenta" en la que un indisciplinado se me rebelaba ante alguna exigencia por mi parte. Que tiempos aquellos. Quien me ha visto y quien me ve, ni sombra de lo que fui.

Hoy he recurrido a Kant. Es la única solución que encuentro para sobrellevar la represión que me he autoimpuesto para sobrevivir en mi puesto de trabajo. Directamente les derivo a la Fundamentación de la Metafísica y de las Costumbres y que ahí encuentren mi respuesta a sus preguntas ¿que puedo hacer y cómo debo actuar?.

Ni que decir tiene que el interfecto interrogante se ha quedado helado. La culpa no es mía. Haber atendido en COU.

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